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Falange Montañesa

LA MILICIA DE LUTO. MUERE UN COMANDANTE

LA MILICIA DE LUTO. MUERE UN COMANDANTE

Hace unos días fallecía Jesús de Cos Borbolla. A la gran mayoría este nombre no les dirá nada, pero han de saber que su vida bien pudo merecer algún que otro relato épico e incluso alguna película de esas que subvenciona el Ministerio del ramo. Los panegíricos por parte de sus “seguidores” hacen que merezca la pena detenerse en la vida y obra de este hombre que, por otra parte, carece de importancia.

Como todo rojo que se precie, Jesús de Cos tenía su alias, “Comandante Pablo”,  algún día habría que estudiar esa rara patología que presentan todos los rojos por ostentar rango militar y en concreto éste de comandante. A día de su óbito era Delegado y pertenecía a la Junta Directiva de una asociación llamada Archivo, Guerra y Exilio, una de las muchas nacidas al calor de la mentira, el sesgo y la subvención.

Según el nada eminente licenciadillo en Historia, San Gabriel, era “paradigma de la majestuosa estirpe de guerrilleros antifranquistas que parieron las montañas cántabras en la posguerra”. Es de suponer que esta empalagosa gilipollez no pasa de ser un ramalazo pedante de quien acabada la carrera se quedó con el Che y Pin El Cariñoso como referencias históricas. El parto, como el de los montes, consistió en un minúsculo ratón.

Hijo de socialista, o sea, compañero de los Neila y Ruiz Olazarán que ahogaron la región en sangre durante algo más de un año, compañero y miembro de aquel partido que no dudó en alzarse contra la República en 1934 para acabar con ella y que huyendo de sus responsabilidades pasó a Francia donde parece ser que fue detenido y trasladado al Campo de Concentración, que no de exterminio, de Gusen donde murió.

En éstas, como no podía ser de otro modo, Jesús se hace luchador antirracista, antihomófobo, antixenófobo,  antifranquista y antifascista. Comienza dicha lucha como recadero en la “Brigada” de Ceferino Machado, al que siguiendo la regla habría que asimilar al grado de General de Brigada, con quince añitos, pero hete aquí que, con 21 años le llaman a filas y se presenta en El Ferrol a cumplir con Dios y con la Patria. Dice Doña Dolores Cabra, Secretaria General de AGE, que a filas llegó precediéndole la fama de rojo peligroso; otras fuentes dicen que llegó allí enviado por el propio “General” Machado para espiar; quizá los del monte pretendieron en algún momento montar una escuadra. El caso es que, bien en misión antifranquista, bien en cumplimiento del deber de español,  a Jesús le dieron la del pulpo en el cuartel aunque, a pesar de ser tan peligroso, no se les ocurrió ponerle una guardia mientras estaba en el hospital militar y pudo escapar. Cómo desde El Ferrol del Caudillo pudo llegar hasta los montes santanderinos vistiendo pijama es algo digno de tenerse en cuenta. El caso es que volvió a la partida del machado durante un año y medio y se marcha a Francia desde donde su lucha antifranquista se reduce a pasar panfletos por la frontera. Enternecedor.

El grado de comandante lo recibe del  rimbombante Movimiento por la III República con el que colabora, como también hizo con el grupo terrorista FRAP entre cuyas hazañas figura el asesinato de varios agentes de las Fuerzas de Seguridad. Alguno de los ajusticiados en 1975 tras Consejo de Guerra pertenecían a esta banda terrorista. También cultivó la amistad del conocido terrorista Antonio Cubillo, fundador del MPAIAC, al que debemos, entre otras acciones sangrientas el atentado contra el aeropuerto de Gando donde resultó herida una dependienta, fascista suponemos, y que supuso que el tráfico aéreo se desviase al de Los Rodeos donde se produjo el mayor accidente aéreo de nuestra historia.

Con el aval que dan tan edificantes compañías vuelve a La Montaña en 1986 para “rescatar” la memoria colectiva, que ya es rescatar, aprovechando la entrega de los traidores a la España Nacional, la que elevó a la Nación de la pobreza, la que la salvó de la cheka y la que venció en el campo de batalla porque tuvo un verdadero ideal, un Dios por el que dar la vida y una historia que defender y preservar. Y , al contrario del lugar de concordia que es el Valle de los Caídos, fueron desmantelando monumentos, placas y recuerdos de sus fechorías para colocar los de aquellos que lo último que se les pasó por la mente fue aquello de la libertad y la democracia. Porque esos conceptos y el comunismo que predicaban son como líneas paralelas, nunca llegan a tocarse.

Al bueno de Jesús le dolía que no se hubiera hecho ningún reconocimiento jurídico al “movimiento guerrillero”.  ¡Hombre!, salvo cantamañanas como Lara o Llamazares, habría que ver quién es el guapo que pasa a la historia por haber dado reconocimiento jurídico al salteo de caminos, al secuestro, a la extorsión, al asesinato, al bombazo, al hurto, al robo y todos los demás palos del crimen que tocaron estos comandantes del tres al cuarto y que sólo llevaron a que la paz tardase casi veinte años en llegar a tierras montañesas. Y si la cantinela de libertades, tiranías, justicias y demás zarandajas se tomaba con cierto humor, no menos cierto es que ya cansa tanta monserga y tanta mentira.

Jesús de Cos juntó unas letras en un libro totalmente prescindible y murió, según el egregio historiador ya citado, en Maoñu, que debe ser un pueblo de Valaquia o Transilvania en Rumanía. La causa de la Justicia Social y de la Libertad no le echará en falta.

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6 comentarios

Lucas -

No, yo tampoco creo que "Cantabria" era un nombre proscrito. Cómo dices, no era oficial.

Respecto, a la castellanidad de Cantabria no la comparto en absoluto. Todavía vive una gran mayoría de gente que nació en aquello de Castilla la Vieja y para nada se siente castellanos. Sí que hay gente que igual piense cómo tu dices, pero son un completa minoría que no represente la realidad. Al menos así me lo han transmitido a mí personas de cualquier tendencia política. No hay duda. "No somos castellanos" y no nos hemos presentado cómo castellanos en ningún sitio. Generalmente ha sido así, es indiscutible.
Por tanto, falla el supuesto castellanismo de Cantabria.

Respecto a la supuesta exterminación de Cantabria, o de los cántabros por parte de Roma, es evidente que es un teoría falsa. En la época visigótica se sigue hablando de Cantabria y de los cántabros. Y de que la sangre, la identidad de aquel pueblo, siguió transmitiéndose en nuestros antepasados queda testimoniado, por ejemplo, en 1808 cuando los franceses invaden nuestra tierra y el resto del país. Aquí se formó la Junta Suprema de Cantabria y se lanzó la proclama a los "Valerosos Cántabros", pues cántabros se autodenominaban.

pato -

Olvidaba decir que La MOntaña se empleó para denominar a toda la provincia, fuese apropiado o no, se sintieran los pasiegos montañeses o no y por ello se hablaba de Santander como capital de La Montaña.

pato -

Efectivamente, disculpa el lapsus, es De la Mora el que en una serie de artículos en diarios el que recoge la idea de utilizar el lábaro como bandera regional en lugar de la bandera marítima. El lábaro que proponía, creo recordar,tenía una especie de bandas o cenefas en la parte superior e inferior.
En cuanto al nombre, comparto que los autores de esta tierra lo hayan usado sin problemas, creo que ya lo dije más arriba, frente a quien asegura que el término estaba perseguido y poco menos que proscrito, simplemente no era el oficial, como tampoco lo ha sido el de La Montaña y también ha sido usado por la misma intelectualidad. A mí me parece más poético y me gusta más, pero repito no contrapongo uno a otro, de la misma manera que tampoco lo hago con el de Santander.
Esta claro que España sin Vascongadas y/o Cataluña puede seguir llamándose España pero no diebiera porque no reflejaría la realidad, la historia o el destino de lo que ha supuesto la Hispanidad.
Cantabria es la cuna de Castilla y por tanto la tierra más castellana de España, mucha gente viva hoy nació castellana pero al albur de la democracia parlamentaria se exacerbaron supuestas necesidades regionales por parte de los políticos que ya veían el gran negocio al que iban a meter mano y pulsaron el botón de la "diferencia". El pasiego no se sentirá montañés y yo no me siento pasiego, ¿quién es más cántabro? El problema es que con todo esto somos más pobres espiritualmente, porque lo castellano y lo cántabro o montañés, o santanderino no sólo no son incompatibles sino complementarios y por tanto enriquecedores.
Cataluña reivindica el Rosellón, a sabiendas de que con Francia lo llevan claro, pero también Valencia, Baleares y medio Aragón; los vascuences Navarra, media Rioja, medio Burgos y media Cantabria, amén de parte de Francia aunque también son conscientes de que también allí lo llevan claro. ¿Y Cantabria? Pues Cantabria se contenta con la provincia de Santander; para eso no hacía falta tanta comedia.
Permíteme acabar con palabras del más grande de nuestros genios:
"...y aquel amor más íntimo y potente a mi dulce Cantabria, tierra santa. La tierra de los montes y las olas, donde ruego al señor mis ojos cierre, sonando, cual arrullo en mis oídos, lento el rumor de su arenosa playa..."
O también:
"Puso Dios en mis cántabras montañas auras de libertad, tocas de nieve, y la vena del hierro en sus entrañas..."
A veces el problema viene de parte de quien cree vincular sus raíces a los pueblos preromanos, que en el caso de los cántabros fueron prácticamente exterminados y nuestro pasado está pues más relacionado con Roma y los godos que con aquellos primitivos cántabros, siendo la región repoblada en los comienzos de la Reconquista con elementos traídos de la frontera entonces situada en la Rioja y norte del Duero
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Lucas -

Respecto al tema del Lábaro y García Venero. ¿No te estarás refiriendo a Manuel Felipe de la Mora Villar?. Es él el que proponía el Lábaro como bandera de Cantabria.

Y respecto a la adecuación o no del nombre de Cantabria para esta región. Aparte de haber sido reivindicado en el siglo XVIII, en 1821, en 1963 por instituciones provinciales, la más alta intelectulidad de esta tierra siempre lo ha reivindicado. Que en un principio Cantabria fuera más amplia, no impide que la mal llamada Provincia de Santander cambiara su nombre por el de Cantabria, pues toda ella fue y era Cantabria. También Cataluña abarcaba el Rosellón y a nadie se le ocurre pensar que la Cataluña española no puede llevar ese nombre. O que España no podría seguir llamándose España si, por ejemplo, Euskalerria y Cataluña dejarán de formar parte del Estado Español. Por otro lado, el nombre de "La Montaña" no es propio de todo Cantabria. Un pasiego jamás se considerará montañés. Para un campurriano "La Montaña" comienza pasadas las Hoces de Bárcena y a los sobanos no les ha hecho nunca gracia que les llaman montañeses. En realidad, en Cantabria, "La Montaña" es la parte baja de la región. Es impropio e incorrecto ese nombre para toda Cantabria.

Santanderino no lo soy, yo no soy de Santander, y castellano, evidentemente tampoco, pues al día Cantabria no es Castilla, y por costumbre, y tradición recibida de los antepasados directos, padres y abuelos, así como el entorno, siempre se ha llamado castellanos y Castilla a otra gente y a otra tierra.

Un saludo.

pato -

Montes santanderinos porque entonces la provincia se llamaba Santander y hay que hablar con propiedad. A mí llamarme cántabro, montañés o santanderino, no he nacido en Santander capital, me es absolutamente indiferente. Entiendo que todas son correctas, aunque García Venero podría pensar lo que quisiera; de hecho él propuso el estandarte conocido como lábaro para bandera de la comunidad con la variación de las cenefas superior e inferior; para que luego digan de los falangistas. Sin embargo, y esto es opinión personal, utilizar el nombre de Cantabria para denominar lo que hasta hace 30 años era la provincia de Santander no me parece adecuado pues Cantabria abarcaba mucho más que ese espacio, luego reivindicamos lo que ahora pertenece a otras provincias y antes formó parte del territorio conocido en la pre romanización como Cantabria o sería hacerle perder su verdadero contenido.
personalmente me gusta más el nombre de La Montaña, que es "La MOntaña" y no una montaña o cualquier montaña. Los grandes nombres de la cultura de esta tierra han usado tanto uno como el otro nombre con total normalidad e igual simpatía; no seamos nosotros más soberbios y enfrentemos el uno al otro e incluso al de Santander.Cántabros somos nosotros, montañeses somos nosotros y santanderinos somos nosotros y algunos, más afortunados somos también castellanos.
Gracias por el saludo, que es recíproco y supongo que nada se avanzará debatiendo. Es más bien una cuestión personal pero yo no voy a darle a las denominaciones de esta tierra valor político porque carece de interés

Lucas -

No entiendo muy bien este uso del antonomásico nombre de la Montaña, y menos aún hablar de los montes santanderinos.
Hasta García Venero prefería el nombre de Cantabria y se declaraba cántabro, en consonancia con todos los hombres naturales de esta tierra.
Eso de la Montaña es de lo más absurdo que se puede echar uno a la cara. Montañas hay muchas y Cantabria solo hay una. Montañeses hay muchos, en Cantabria, en León, en Navarra, en Aragón. Cántabros sólo somos nosotros.
Un saludo y encantado si hay que debatir sobre este tema de denominaciones.
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