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Falange Montañesa

RITTER VON BLANCO

RITTER VON BLANCO

Creo que fue Milans del Bosch, aunque también se le atribuye al Caudillo,  el que dijo, refiriéndose a Gutiérrez Mellado, (a) El Guti, que a los espías se les paga pero no se les condecora; venía ello por las oscuras actuaciones del susodicho ya desde la guerra civil y al que el General de la Guardia Civil, Atarés, calificó de "masonazo" en una tangana, pasando éste a engrosar la lista de asesinados por ETA que molestaban y mucho al poder oculto; y es que a palanganeros pocos han ganado a la banda vascongada.

Como a los espías, a los políticos, y sobre todo a los mediocres políticos de la democracia parlamentaria, se les paga, pero no se les debiera condecorar, como no se condecora a los demás mortales que cumplen con su trabajo. Nótese que ni siquiera ponemos en duda que cumplan con el suyo.

Pues hace un par de días nos desayunamos con que  Jaime Blanco, profesional de la política; uno no sabe si se ha dedicado toda la vida a ella o si ya lo hacía antes de vivir, había sido condecorado con la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco. Llama la atención que a los socialistas les gustan las medallas como a un tonto un chupete y si viene con título nobiliario, es el orgasmo.

Está el bueno de Jaime encantado de haberse conocido con la distinción, concedida con la misma celeridad y facilidad como dificultades encontraban los soldados españoles caídos en misiones internacionales para recibir el distintivo rojo en las suyas.

Ya Pepe Bono se autoconcedió desvergonzadamente la misma condecoración hace unos años tras salir corriendo de Irak. Curiosamente a los soldados que perdían la vida o eran heridos en misiones recibían la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo, de menor rango que las recibidas por los insignes socialistas, a los que sólo les ha faltado que fueran, además, pensionadas.

A Blanco le colocaron hace tiempo en la Comisión de Defensa del Senado, supongo que para que no se aburriera porque de raza no le veiene al galgo. No se le conoce vinculación ni afición a la cosa de la milicia; lo más aproximado sería aquella sonora hostia que le endiñó un Policia Nacional en los albores de la democracia parlamentaria, que n o debió darse cuenta de con quién estaba hablando.

Pero hete aquí que de repente descubrió que su vocación era apoyar a las Fuerzas Armadas, que había que colaborar en los cambios legislativos que han provocado que el Ejército haya dado un giro de 180º con respecto a aquel que le aflojó el vientre allá por el mes de febrero del 81 en el Congreso de Diputados. Para Blanco ahora prestan un servicio al ciudadano, no sabemos exactamente cuál, del mismo modo que no queda ya claro qué es lo que hacían antes.

Una cosa sí le ha dado este nuevo amor, ha visto mundo como pocos, Bosnia, Afganistán, donde ha podido comprobar de primera mano la labor oenegera de nuestras tropas por un lado y la penuria de medios que padecen cuando la cosa se pone fea. Estará satisfecho de la mierda, sin perdón, de Ordenanzas aprobadas por los socialistas que no han tenido empacho en poner al frente del ministerio a una "sujeta" que no perdió ocasión de insultar a España antes de tener que mandar a un capitán que a su vez mandase firmes con una voz que el decoro me impide calificar. Efectivamente el Ejército ha dado un giro de 180º, ahora, junto a una minoría con vocación, abundan los mercenarios y los funcionarios, donde los ascensos se rifan en Ferraz según disposición a la colaboración y la sumisión hasta el punto de que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa es un personaje sin la más mínima aureola de militar bizarro, por el que sus soldados darían la vida sin estar obligados a ello. Si comparamos al tal José Julio con el bi laureado Varela, con Muñoz Grandes, López Pinto, Yagüe o Milans del Bosch, parecerá que no estamos hablando de la misma cosa, del mismo mundo, del mismo espíritu, y lo parecerá porque es así, porque por un lado hablamos de un funcionario y por otro de la esencia de la milicia, la que el recién condecorado no ha comprendido, comprende ni comprenderá nunca.

Todavía recordamos cuando en unas recientes maniobras militares en Santander, ridículas comparadas con la Semana Naval del 68, se refería Blanco, en una televisión local, a los Harrier de la Armada como "bichos".

Por otro lado quizá esté justificada habida cuenta que después de cuarenta años de paz de Franco, interrumpida por el conflicto de Ifni, del que casi ni nos enteramos y que se resolvió de manera rápida, con la llegada de la democracia y hasta hoy, con mayoría de gobiernos socialistas, no hemos dejado de estar en guerra. El hecho de que la ONU no declare guerras, sino que se limite a hacerlas no impide que sean eso, guerras. Y ahí tenemos a los soldaditos españoles, sudamericanos y moros incluídos, esparcidos por medio mundo donde España no ventila nada, y haciendo últimamente de mamporreros de nuestros enemigos irredentos, los franceses. Y ahora toca Siria, y España seguirá en guerra y los socialistas podrán volver a montarla en contra para acabar participando en ella u otras cuando les sea ordenado.

Por último, decirle a Jaime que un teniente manda una sección, un capitán manda una compañía, un comandante manda un batallón y un coronel, un regimiento. Si aprende esto tan sencillo daremos por buena la "chapa".

Esperemos que no se tome mal la broma de la foto; la que le hemos colocado a él y al hípico Bono se ganaba por valor demostrado ante el enemigo; la suya sólo necesita de un colega bien situado en el gobierno.

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