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Falange Montañesa

HUERGA GENERÁ

HUERGA GENERÁ

Ya acaba la jornada revolucionaria donde la clase obrera se ha redimido de la opresión del capital y de la derecha que quiere acabar con todo. En la práctica la caterva de malnacidos que cumplen el papel de zánganos sociales, de chuloputas mantenidos por la vieja y cachonda memocracia parlamentaria, han cumplido con su obligación de chaperos y han amanecido tocándole los cojones al personal que pasa de ellos como de la mierda que son, pero que no acaba de plantarles la cara que merecen y que pondría fin a la parasitación que practican sobre esa clase obrera que dicen defender y que si no reacciona acabará mereciendo que su sangre sea vampirizada por estos analfabetos de cuota.

La “huelguita” ha sido un fracaso, a pesar de los porcentajes que puedan dar los filibusteros  de la UGT o CCOO. Las bandas de facinerosos informadores se han concentrado frente a las empresas que pueden hacerles salir en la tele para cumplir y poco más. En Santander la jornada ha sido de lo más normal, con todos los comercios abiertos y en Torrelavega ha tenido algo más de repercusión porque todavía nadie se ha tomado en serio combatir a estos canallas con sus mismos medios.

Por lo demás, un par de cortes de tráfico y enfrentamientos en la sede de Ministerios, donde los cabecillas principales eran nada más y nada menos que los perroflautas de la extrema izquierda, los desechos sociales que ni han trabajado ni piensan trabajar en su vida. No ha faltado algún amedrentamiento a pobres cajeras y reponedoras de Lupa, sabido es que estos no son hombres ni de lejos, y a la playa que son dos días y el verano lo mismo viene nublado.

Va siendo hora de plantearse un cambio en la ley, hasta que los sindicatos salgan del sistema de engrasado público. La ley debe cambiar en el aspecto de la protección de quien no secunda los aquelarres de estos hijos de puta. Cambio para que todo aquel establecimiento que avise a la entrada  que no quiere ser informado de nada no sea molestado, y si lo es, trena y diezmo al asaltante. Cambio para que, una vez finalizada la jornada lúdica, se haga un recuento de daños y perjuicios y se les pase la minuta a los convocantes y adheridos. Si pagan bien, y si no, se resta del “engrase” del año siguiente.  Identificación de todos los liberados, miembros de comités que se acogen a las horas sindicales y resto de iletrados pagados por el sindicato que forman las bandas mafiosas dedicadas a “informar” y tribunales de urgencia para dirimir las responsabilidades y sanciones a todo aquel cobarde hijo de puta, que amparándose en la manada amenace, insulte, moleste o perturbe a todo aquel que, ejerciendo su derecho, opte por trabajar para mantener a esos vagos, entre otras cosas.

Como el PP ni de lejos se va atrever a desparasitar España, cabe otra opción más cercana y eficaz. Se trataría de que los comercios y empresas, por barrios, calles o ciudades, se pongan en contacto con los rumanos y moldavos del lugar, eso sí, con residencia legal, que no se diga que no queremos que los extranjeros trabajen, y después de inscribirles en la federación nacional de béisbol, para que puedan llevar la herramienta, y después de darles de alta en la Seguridad Social como personal de desinfección, ponerles a patrullar por la zona a la búsqueda de portadores de chalecos de la UGT, organización con un récord criminal a sus espaldas digno de la mafia rusa, e informarles como ellos saben sobre la idoneidad de no informar como los ugeteros saben, por la zona.

¿Apuesta alguien sobre la fecha en que el tripero de los relojes de lujo y el viajero aficionado a la buena cocina convocan la huelga general indefinida? Da la risa floja solo de pensarlo. ¿Se imaginan lo que un piquete de iletrados informantes duraría si unieran sus fuerzas los comerciantes, los trabajadores y los habitantes de un barrio? Se les acababa la tontería de inmediato.

Hay que joderse que se exijan los mayores sacrificios a la clase media y al trabajador mientras se mantiene a una casta de sanguijuelas sin oficio ni beneficio para que den la murga de este modo, porque para ser delegado sindical ni hace falta estar liberado ni hace falta disponer de un mes de vacaciones extra al año. Pero claro, a estos el sindicalismo se la trae tan floja como que les llamen a la hora del vermut.

Joder, ¡qué a gusto se ha quedado este delegado sindical que ni hace huelgas ni coge horas sindicales PARA NADA!

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