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Falange Montañesa

LA HISTORIA Y SUS EUNUCOS

LA HISTORIA Y SUS EUNUCOS

Hacía mucho que no perdíamos unos minutos con la fauna paleta provincial. No es que les vaya la cosa boyante pero alguno sigue por ahí ensuciando el paisaje. Les vino el Creador a ver con aquello del 15 M que ellos intentaron llevar a sus habituales niveles de suciedad, zafiedad y vacuidad, hasta que el globo se pinchó sólo.

Algunos de ellos llevan un supuesto diario digital, del que no vamos a poner el nombre por motivos obvios, donde cuelgan una noticia diaria más o menos, noticia que pierde cualquier atisbo de interés dado el obtuso prisma desde el que se observa.

En dicho medio encontramos alojado al “eminente” Licenciadillo en Historia Diego San Gabriel López, más conocido desde tiempo inmemorial entre amigos y enemigos por Trenti “El Tontu”.

Diego, de acrisolados nombre y apellidos castellanos, descubrió un buen día que no era español sino cántabru, y que habla un idioma impuesto por el imperialismo fascista que trata de ahogar el que verdaderamente ha servido a los montañeses para comunicarse desde la oscuridad de los tiempos, bueno desde que los romanos nos legaron el latín. Por todo ello anduvo en acrisolados club de buen comportamiento y mejores maneras, como Regüelta, llegando a prestar su nombre a las listas del Conceju con el resultado de todos conocido.

Pero claro, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey y ahora se considera parte de la élite intelectual; un papel firmado por el bueno de Juan Carlos I lo acredita y por eso se dedica a dar charletas donde se presenta como Historiador, historiador, estoriador o como coño se diga en el idioma de nuestros ancestros. Ha pasado de pelotillear al Director de El Diario Montañés, con una antológica carta en la que se hacía cruces y svásticas porque se le erigía un monumento en Los Corrales al responsable del finiquito de la campaña que supuso la victoria total de Roma, de la luz, de la cultura, de la ley, del idioma universal, de la civilización en definitiva sobre tribus de salvajes más próximos a la animalidad que a la humanidad; bendito seas, Marco Agrippa; a contar batallitas con los de la CNT. Comunistas, anarquistas, nacionalistas internacionalistas e internacionalistas nacionalistas nuevamente apilados por el viento hasta que llegue el momento de volver a apuñalarse por la espalda.

Este fulano está en posesión del papel borbónico que le habilita para determinadas funciones, pero no garantiza la capacidad para interpretar, escribir y comprender la Historia y sus procesos; y en este caso, menos. Para ser historiador hay que amar la historia, con todos sus aspectos, con todos sus hechos, fruto de unas épocas, de unos tiempos. Las cosas son como son y sólo del estudio y la investigación serena se llega a conclusiones que puedan considerarse de valor, que ayuden a la gente a conocer y comprender los procesos que a lo largo de los años se han sucedido hasta llegar a la actualidad y, de ese modo, encarar mejor el futuro. Cuando la Historia se contempla desde el fanatismo, desde ideas preconcebidas que, además, nada tienen que ver con la realidad y desde el desconocimiento de muchos aspectos que van ligados irremisiblemente a esos procesos históricos, surgen Trentis como setas en el abono. Y así, se llega a interpretar la historia desde la mentalidad actual; mayor aberración no cabe.

Y ahora yendo al grano, en el último parto que el bueno de Diego, me resisto a tunearle el nombre como hace él, ha estampanado en el medio digital aludido vuelve a dejar a las claras que es un licenciadillo de segunda división; que de investigación, contraste y deducción nada; que como ya nació muy listo lo deja para aquellos que tengan tiempo y no tengan, como él, que hacer la revolución socialista, aunque no sepa ni de coña de qué va eso. En una suerte de “spanglish” de este lado del Miera cuenta como a raíz del enésimo accidente en el puerto de El Escudo, y más concretamente en la curva conocida como de “Los italianos”, le viene a la memoria aquel accidente del año 71 que dio nombre a la curva y donde fallecieron 11 italianos, antiguos combatientes y famliares, que venían a rendir homenaje a sus camaradas muertos en la provincia de Santander durante la Liberación de la misma y que estaban enterrados en la cima del puerto en un monumento funerario hoy en estado ruinoso.

Para ello, el gran investigador se limita a fusilar la noticia aparecida en ABC, con errores y todo. De entrada dice que los italianos participaron en la conquista militar de Cantabria en 1937, ente que sólo existía en su imaginación, pues ninguna provincia, región o unidad administrativa se llamaba así, mal que le pese al insigne. Participaron, pues, en la Liberación de la provincia de Santander.

La magistral jugada que Franco preparó para tomar la provincia se llevó a cabo en cuanto se despejó el peligro que las acciones de distracción rojas en Madrid y Zaragoza habían tratado de evitar. Las Brigadas Navarras y de Castilla frente a Reinosa y las fuerzas del CTV, formadas por las Divisiones Littorio, mandada por el General Bergonzoli, que no Bergozoli como erróneamente transcribe ABC y fusila Trenti, 23 de Marzo, Fiamme Nere y los grupos “Celere” y 9 de mayo, hacia El Escudo. A su vez también operaban las fuerzas de la División 62 al mando de Sagardía. Tras crujir a los resistentes en la cima mediante la artillería y aviación, comenzó el ataque cuyo fin era conseguir el contacto de todas las fuerzas a retaguardia de esas posiciones que daría como resultado la toma de Reinosa con sus industrias y nudos de comunicaciones y el embolsamiento de un número enorme de efectivos rojos que prácticamente liquidaría la resistencia en la provincia.

A pesar de la feroz resistencia de la 55 División de Sanjuán, según nuestro Herodoto local, en dos días se tomó la cima, comenzó el avance hacia la costa y la capital para cortar la huída hacia Asturias y las “heroicas” fuerzas leales comenzaron a pasarse por batallones, y muchos de sus jefes a huir vergonzosamente, el bueno de Fernández Navamuel  se fue a tomar las aguas a Francia.

Resulta graciosa la sibilina aclaración de que el monumento funerario fue construido por presos republicanos, los mismos que se beneficiaban de la redención de penas por el trabajo, los mismos que tuvieron que reconstruir el Potes arrasado en la huída, los mismos que no dejaron puente en pie en su carrera hacia el oeste, los mismos que gracias a este beneficio penitenciario cambiaron penas de reclusión perpetua o de más de veinte años por privaciones de libertad de apenas un lustro. Sin embargo nada dice sobre las fortificaciones construidas por los rojos en El Escudo, y que menciona,  llevadas a cabo por numerosas quintas llamadas al efecto y batallones disciplinarios compuestos por personas de dudosa fidelidad o simplemente enemigos políticos que en buena parte de los casos encontraron la muerte y no la “redención”.

Pero cuando uno tiene conocimientos muy rudimentarios de política, filosofía y ninguno del arte de la guerra es mejor que se dedique a despiojar monos en la Plaza de Velarde cada 15 M. Cuando no se tiene idea de lo que es una brigada, un regimiento, una división y los servicios que la acompañan; cuando no se ha leído a Martínez Bande o se ha sumergido uno en los archivos que acumulan todo lo referente a la Guerra Civil pasan estas cosas. Tan necesario es leer los diarios de la campaña como las memorias de Gámir Ulibarri, sólo así y sin vendas en los ojos se puede ser un profesional serio del estudio histórico, los demás, funcionarios o aspirantes a serlo.

Para terminar, Trenti falta a la verdad nuevamente cuando dice que “los huesos”, mejor es decir restos, de la pirámide que no era monumento, sino lugar de enterramiento, fueron expatriados a Italia como asegura. Los restos fueron llevados en su mayoría al Sacrario Militare Italiano de Zaragoza junto a los restos de otros cementerios de nuestra geografía, donde reposan también  algunos de sus oponentes pertenecientes a las Brigadas Internacionales y otros voluntarios italianos, donde reciben honores de su país una vez al año, en el mismo ambiente de reconciliación que se respira en El Valle de los Caídos. Posteriormente un número indeterminado de ellos fue repatriado a Italia, quedando constancia en las placas de la Torre osario de San Antonio de Padua de la capital maña.

Pero San Gabriel López nunca lo conocerá, su cortedad de miras y su escaso bagaje cultural y humano se lo impedirá. Con empaparse de las aventuras y desventuras de diversos salteadores de caminos cuyo único resultado fue que la paz y la normal convivencia no fueran posible en ciertas zonas de la provincia hasta bien entrada la década de los cincuenta tiene bastante; no es de extrañar que en sus años más mozos colegueara con distintas asociaciones juveniles próximas o inmersas en el mundo aberchale más relacionado con la ETA. De secuestros, tiros en la nuca, robos y destrucción supieron mucho los “héroes” preferidos del orador cenetista, sin ser italianos, sin ser fascistas.

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4 comentarios

Sela -

Poque están dentro de la sección de humor. Y a tí te habrá servido para que veas que detrás del aspecto desastrado de ese mico no hay nada más que el papel del Borbón.

Ales -

Si es tan "tontu", ¿Por qué le dedicáis todo un post en vuestro "eminente" blog?
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Oscar -

Esta lección magistral de historia de España, es mucho para la capacidad cerebral de "El tontu" ¿no?

san -

Esto si que es una verdadera leccion de historia . ¿La leera el tal S. Gabriel "El tontu "?
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