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SANTIAGO CARRILLO. EL FIN DE LA CONTIENDA

SANTIAGO CARRILLO. EL FIN DE LA CONTIENDA

Hoy podemos decir que un 18 de septiembre de 2012 finalizó definitivamente la Guerra Civil Española. Con la muerte de uno de los principales protagonistas, responsable de las mayores matanzas de la contienda, que eludió la justicia terrenal se pone punto final al evento más importante de la historia de España reciente.

Santiago Carrillo Solares, fue un traidor desde antes de nacer, traicionó a todo y a todos. Traicionó al PSOE y al PCE, traicionó a España desde el primer minuto de su vida pública hasta el momento en que sus cenizas infecten el mar Cantábrico. Fue cobarde, intrigante y carente de cualquier escrúpulo, pero…murió en la cama.

Pero no hay nada como morirse para que hablen bien de uno y oyendo los panegíricos que le dedican todos sus hasta ayer supuestos rivales y medios de comunicación, el infame personaje no pasó de ser un angelito que nació en 1975 y que quemó su vida por la “libertad y democracia” de los españoles. Jamás se pudo imaginar uno tamaña cantidad de mamporreros y “limpia sables” como los que han tenido el estómago de elogiar, aunque sea de refilón a este carnicero. El mismísimo ABC, asaltado y expropiado por Carrillo y sus huestes, se ha arrastrado sin el menor pudor ante el despojo del asesino. Sencillamente repugnante.

Santiago Carrillo, perteneciente a las juventudes del partido Socialista, conspiró y escoró a éstas hacia el Partido Comunista donde pronto el intrigante fue ganado posiciones. Encarcelado por su participación en el golpe de estado de 1934 fue indultado por sus compinches tras el pucherazo del Frente Popular en 1936. El comienzo de la guerra le coge en Francia y, un valiente como él, no podía estar mucho tiempo alejado de la defensa de la “libertad y la democracia” así que pasa a España y desde ese momento empieza a novelar su participación en acciones de guerra de las que nadie tiene constancia. De estos y otros hechos relatados en sus muchos, prescindibles, falaces y en muchas ocasiones contradictorios libros, sacó suficiente material Ricardo de la Cierva para su imprescindible y demoledor libro “Carrillo miente”.  No me detendré en este libro que hoy es posible conseguir con poca dificultad, pero si me detendré en la llegada del enorme luchador desde Torrelavega hasta Aguilar de Campoo con una columna blindada con una tercerola en la mano que le cayó en suerte donde empezó su supuesto bautismo de fuego. Carrillo cuenta una historia de comandos donde él, faltaría más, y otros voluntarios trataron de asaltar la iglesia donde suponían las principales fuerzas que defendían al pueblo. Lo hacían sin granadas y sin bayonetas, como los valientes, pero fueron rechazados una vez perdido el factor sorpresa y recibieron órdenes de replegarse de nuevo hasta Torrelavega. La historia es otra, una cuarentena de Guardias Civiles y falangistas hicieron rendirse a las autoridades frentepopulistas y sus secuaces, decretando el estado de guerra. La columna que llegó consiguió llegar cerca del Ayuntamiento pero fue repelida por los defensores y parapetándose en soportales y callejones hasta que después de ser cortado el alumbrado público por falangistas los revolucionarios decidieron que poco tenían que hacer allí y se retiraron. En un segundo ataque, un par de días después, no pudieron entrar en el pueblo al ser rechazados por las defensas montadas en los alrededores. Hubo otras dos o tres escaramuzas, cada vez más alejadas del pueblo y cada vez con resultado más desesperanzador para los rojos. Carrillo, cuando escribe sus memorias sabe que no quedan testigos vivos de estos hechos que puedan discutírselos pero como es un mentiroso compulsivo se pone como protagonista de hechos de los que pudo tener conocimiento a través de otros pero que no se molesta en conocer en profundidad o sobre el terreno, por ello mezcla hechos ocurridos en varias jornadas en una sola y no se molesta siquiera en conocer los detalles del marco geográfico donde tuvieron lugar. Habla de disparos recibidos desde lo alto de la iglesia cuando estaban en la puerta de la muralla, cosa imposible porque no se divisa ésta desde aquella. Toda la retahíla de absurdos y falsedades que Carrillo narra en esta acción son desmontados por Luis González Sevilla, oriundo del pueblo en un pequeño estudio publicado, ya es casualidad, el 20 de noviembre de 2007 con el título Aguilar de Campoo y la coartada de Santiago Carrillo. Esto es una anécdota que ilustra la mendacidad de un personaje que hizo de la mentira su mejor virtud, y la única.

Carrillo, ya en sus labores de retaguardia, donde tan bien se encontraba, es nombrado Consejero de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid, y bajo su dirección se llevaron a cabo multitud de asesinatos en las prisiones madrileñas y en sacas indiscriminadas, las más famosas las que tenían como destino el pueblo de Paracuellos del Jarama donde, por miles, rindieron su vida hombres, mujeres y niños en una de las barbaridades más aberrantes del siglo pasado, aberraciones que terminaron de forma tajante al ser cesado Carrillo y sustituido por el anarquista Melchor Rodríguez.

Otro de los aspectos más repugnantes de Carrillo fue la incalificable carta que dirigió públicamente a su padre que había colaborado con el coronel Casado para apartar a los comunistas del poder en el Madrid ya cercado para poder poner fin a la guerra y a los sufrimientos de los madrileños. Con esa carta pretendía no dejar ninguna duda de que él era hombre del partido y de Stalin por encima de cualquier duda, y quedó claro, tan claro como que también fue uno de los mayores malnacidos de todos los tiempos.

A partir de aquí el exilio, el intento por mantener a España en guerra a través de los terroristas que operaban en los montes y ciudades, operaciones que dejaron muchas sobras y desde la propia izquierda se le ha acusado de proteger sus bastardos intereses tras operaciones como la suicida invasión del Valle de Arán o de sospechosas detenciones de dirigentes que entraban clandestinamente en España que supusieron la eliminación de importantes rivales en su camino hacia la dirección del partido. La sangre derramada por Carrillo y los suyos no sólo entre sus enemigos, sino entre sus propios correligionarios será difícil de cuantificar, pero algunos como Claudín o Semprún o el propio Líster le retrataron a la perfección.

Y fue este canalla, jaleador de la ETA, traidor a España, el encargado de meter al PCE en la “democracia”. Lo mismo que furibundo estalinista dejó de serlo al día siguiente de su muerte, se avino, porque no tuvo más remedio a la componenda de la transición, transición que se habría llevado a cabo igual con él y su partido o sin ellos porque se había diseñado en otro lado, en otras oficinas. Y así, ante sus despojos, todos han coincidido en la gran importancia que ha tenido para la libertad y la democracia; él, el mayor criminal de la historia de España, el más ruin y retorcido, el más abyecto y es que la democracia cuida, mima y protege muy bien a sus asesinos. Un sujeto sin entrañas, que ni por un momento ha mostrado un ápice de arrepentimiento, recibe los parabienes de izquierdistas y derechistas entre los que habrá muchos descendientes de sus víctimas para escarnio de éstas y vergüenza colectiva. Vienen a la memoria la persecución de aquel Capitán de la SS Priebcke, que a sus 95 años fue molestado por un exceso de cinco ejecutados en las Fosas Ardeatinas mientras nuestro “héroe” se ha dado la vida padre, no ha trabajado en su vida, sin el menor temor a que la justicia llamase a su puerta porque, como se dijo arriba, la democracia protege muy bien a sus asesinos.

No me gustaría finalizar sin hacer mención a la canallesca actitud de toda la prensa que ha colaborado sin pudor en la campaña de lavado de imagen del notable criminal, y para ello, nada mejor que unas palabras de un periodista de ley, Rafael García Serrano:

“…fue mi primer hincha y mi primer mecenas y uno de los hombres que más estimuló mi carrera. Realmente lo hizo con buena intención, pero al cabo de más de medio siglo y visto el papel que la prensa ha desempeñado en la política española de los últimos y penúltimos tiempos, no se lo puedo agradecer, aunque sí perdonar. Equivoqué mi vida. Por mi profesión no siento más que náusea y hubiera preferido ser un pésimo tabernero a un discreto periodista, porque el vino, por malo que sea, intoxica menos que la noticia objetiva, el editorial objetivo, los colegas de “la verdad os hará libres”, la prensa libre, la independencia, y todas esas monsergas, mentiras y vilezas cuya sola mención me hace arrojar la primera papilla”.

Santiago Carrillo ya está compareciendo ante la justicia divina, la que importa, mientras sus cenizas contaminan el Cantábrico, pero la democracia ha encontrado ya nuevos asesinos a los que proteger y a fe cierta que lo hará tan bien como al finado holgazán.

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2 comentarios

Los comunistas eran como los barrenderos -

En esta España de mierda, donde las calles de los que ennoblecieron el solar patrio están siendo o han sido retiradas, una calle a esta rata es lo más apropiado. Y otra a Aznar.
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santiago -

Excelente comentario de lo que fue este criminal , y del trato que se le esta dando desde todos los sectoes a dicho canalla , por lo que habria que mandarlo a todos los medios ,antes de que esta panda de cretinos ,propongan canonizarle , o la Sra. de Aznar , le pongra su nombre a una calle en Madrid, y principalmente a ABC , y al Rey , ya que de no haberse marchado su familia a Roma , estaria muerto al igual que mataron a los 15 parientes que se quedaron en España .
principalmente a ABC
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