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Falange Montañesa

INFIERNO DE COBARDES

INFIERNO DE COBARDES

El  Alcalde de Santander vuelve a hacer lo único que sabe, una canallada. Le va a tocar los cataplines a los vecinos de la calle General Mola, sin contar con ellos, por supuesto. Los cobardes se agarran a lo que sea y el ínclito Alcalde no es menos, se justifica en que esta calle parte de la Plaza Porticada y, mira tú, que el bueno de Ataúlfo Argenta, que será el que dé nombre a la rúa a partir de que la chusma municipal lo apruebe en Pleno, tenía mucha relación con esa Plaza.

Primera puntualización, Ataúlfo Argenta merece una calle en Santander y en cada municipio de la región; dicho esto, asegurar que General Mola parte de la Porticada es una mentira digna de Iñigo de la Serna, quizá debiera cambiarle el nombre a Juan de Herrera, o mejor buscar una nueva calle sin nombre de esas que se van a crear con los cientos de viviendas que pretende construir este infame que vive en el 2005 por lo que se ve.

Teniendo un alcalde estrella para qué se necesitan técnicos que impongan cordura. Me refiero a que cuando se trajo a discusión el asunto del callejero y los monumentos santanderinos posteriores a la Liberación y hasta la llegada de la democracia con minúsculas, el entonces alcalde, el ex Fuerza Nueva Gonzalo Piñeiro, creó una comisión formada por apesebrados cuyas conclusiones eran las que debían ser pero los informes de los servicios técnicos municipales, a saber, Archivo, Policía y Estadística se opusieron unánimemente a dicho cambio por los inconvenientes que para los ciudadanos allí residentes se crearían. Archivo fue categórico al apelar al sentido común para evitar el desaguisado que suponen esos cambios; pedirle sentido común a estos descastados es como pedirle a los partidos del consistorio que se financien con sus cuotas. ¿Y la voluntad popular? Se fue de vacaciones y no se la espera hasta navidades.

Fíjate tú que esto tiene visos de ir por otros derroteros. A lo mejor es el dueño efectivo de la ciudad, el que es capaz de construir donde no se permite, el que puede cambiar el trazado de carreteras nacionales, el que puede hacerse un chamizo en pleno Puerto de Santander que además le va a servir para desgravar más de lo que le va a costar, que cambia la fisonomía de una ciudad a su gusto, y que tiene su garito justo delante de la calle con el nombre de uno de los militares españoles más insignes, el General Emilio Mola Vidal. Todos sabemos que Iñigo de la Serna es como Nipper, aquel perro que escuchaba la voz de su amo en un gramófono y se convirtió en emblema de la marca. ¡Qué le importa la historia a Don Emilio, el del garito! ¡Qué le importa o sabe de historia Iñigo!

Canalla dos veces, canalla por el cambio y canalla por utilizar al pobre Ataúlfo Argenta como excusa para ello. Y es que estos mandados  no respetan nada, ni a vivos ni a muertos. La calle dejará de ostentar el nombre de un General del Ejército Español para llevar el de un Cabo  del mismo Ejército que liberó la ciudad. Parece lógico que si Santander ha dejado de ser  una ciudad con personalidad propia para ser la capital del mercadillo, la caseta y el pincho entre humos, polvo y sudor, sus calles acomoden sus denominaciones a la nueva y chabacana situación.

Otro salivazo de Iñigo y el PP en  la cara de aquellos que se consideran “de derechas” y que perrunamente tragan con todo lo que estos malnacidos les echen. Iñigo no es de derechas, el PP no es de derechas, de derechas eran Maeztu y Calvo Sotelo, con indiscutibles valores nacionales, con indiscutibles principios cristianos. Esta patulea es fiel representante del liberalismo antipatriota, antisocial y anticristiano; sólo rinden pleitesía al dinero y a quien se lo proporcione. Por eso De la Serna y su sombra, César Díaz, siguen enloquecidos en la carrera del ladrillo y el hormigón en un momento en que mantener la ciudad decentemente y reducir gastos se hace necesario. Tras el espantoso ridículo en el último sorteo de viviendas sociales, donde no acudió gente ni para jugar un partido de hockey, sigue en la carrera “constructora”, preparando el frente marítimo para que los colegas monten sus negocios, cerrando la única gasolinera que quedaba en el centro para poner un bar; es de suponer que al Patrón no le gustaría mucho tener ese negocio junto a su adefesio. Seguro que el chiringuito no lo llevarán un parado y su mujer. A lo mejor nuestro representante electo lo hace por lo de los 600 puestos de trabajo directos que va a proporcionar el cachivache Pianesco, ¿porque eran 600, verdad?

Detrás vienen otras obras innecesarias, otros negocios particulares y Santander, cada vez menos Santander, cada vez más chabacana, cada vez más ajena. Hace un año decíamos que un ex compañero de colegio montaba las mediocridades musicales del verano santanderino y que parte de la recua que acude al evento podría acampar en una instalación deportiva de la ciudad que no reúne las condiciones para ello y que se adecenta con medios públicos; pues confirmado, y este año también y si, además, os da por subir al Faro a disfrutar de unas excelentes rabas de las que no se encuentran en las casetas, observaréis entre El Barco y El Hipódromo una suerte de cabina donde os dispensarán entradas para el tostón, y es que Santander en verano y en días de fútbol es ciudad sin ley y según quién seas tienes carta blanca para todo.

Pues este elenco, el De la Serna y el Díaz, la Igual, el Torrellas y el Morante, la Eugenia y la Judith o el sangre espesa del Fuentes-Pila, claro ejemplo de que los apellidos se transmiten pero el coraje y el valor no, y cuya última aportación al sainete ha sido afearles al Alcalde del balandro y cía su alegría por las fiestas cuando hay que “mejorar la calidad de los pinchos de las casetas”, este elenco, repito, es el que va a votar quitarle el nombre a la que siempre será su calle, D. Emilio Mola Vidal, español nacido en Cuba, Caballero Laureado, circunstancia suficiente no sólo para tener una calle, sino una ciudad o un pueblo, que desde los dieciséis años cumplió su deseo de dedicar su vida a la milicia, destacando en las guerras de África entre los años 1909 y 1925. Director General de Seguridad con Berenguer  fue procesado, encarcelado y expulsado del Ejército por la “benéfica” República teniendo que sobrevivir con su familia gracias a su maña para hacer juguetes artesanales y escribir cuentos semanalmente mientras se ocultaba en casas de amigos y comenzaba a escribir sus obras, porque Mola sabía escribir, al contrario de los peina ovejas de la corporación municipal santanderina. La Ley de Amnistía de 1934 le reintegra al Ejército como disponible siendo destinado al año siguiente al mando de las tropas de África. Tras el pucherazo del 36  del Frente Popular es enviado al Gobierno Militar de Navarra, y fue en la más española de las tierras, la más cristiana y una de las más viriles donde el temple y las convicciones de Mola encontraron el sustrato necesario para, cumpliendo el mandato recogido en las Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, poner fin al caos, los crímenes y la revolución comunista al servicio de Rusia. Desgraciadamente el sino no permitió que viera la toma de Bilbao en una campaña del Norte con pocos medios y perfecta estrategia.

“Dar Akkoba”,” Lo que yo supe…”, “Tempestad, calma, intriga y crisis”, “El derrumbamiento de la Monarquía”, “El pasado, Azaña y el porvenir” son una aportación impagable a la historia de este país de un hombre lúcido, brillante y valiente al que unos mindundis incapaces de escribir nada más allá de un sms pretenden ningunear. Los ediles santanderinos, pertenecientes a partidos corruptos hasta el tuétano coincidirán con toda la caterva de indocumentados cuyo conocimiento de la historia reciente de España no va más allá de lo que leen en el libelo “Público” y con excusas de niños de primaria cumplirán la voluntad del Amo, con” Nipper” De la Serna en cabeza. Para desgracia nuestra su carrera política a nivel nacional no va muy boyante, sobre todo tras el caso del Tesorero del PP, así que tendremos que seguir padeciendo sus peregrinas ideas de los móviles, la vela y demás paparruchas que serán negocio para unos pocos con la seguridad de que estamos ante el peor Alcalde de la historia de Santander, que ya va camino del tercer centenario. Peor que el mismísimo Del Castillo Bordenave, “El Cerveruca”.

El General Mola, que no era hombre de minucias y pequeñeces como estas medianías no tendrá en cuenta esta  chapucilla de villanos y seguro felicitará al Cabo Primera de su Ejército que ahora dará nombre a la calle en cuanto la Comisión de Cultura, esa que ampara la cultura de la calle Sol con sus carreras de tacones y sus plumíferos desatados, lo avale.

6 comentarios

Falange Montañesa -

En ningún sitio está escrito que los nombres de las calles tengan que tener relación con la ciudad en cuestión. Hay calles con nombres de santos, reyes, ciudades de otras partes de España e incluso nombres de países. También hay calles con el nombre de Santander, Juan de la Cosa, Menéndez pelayo y otros personajes montañeses o accidentes geográficos en muchas ciudades de España.
Runfas, Mola puede tener calle en cualquier ciudad de España porque hizo méritos sobrados para ser recordado. Otra cosa es que a tí no te guste pero los maños, por ponerte un ejemplo, se tienen que aguantar con una
Avenida Carlos Marx o una Calle Che Guevara, que hay que joderse, y los sarasas peperos le quieren poner una al mismísimo Carrillo en el mismísimo Madrid, el lugar de su genocidio.
No es cuestión de cerebros "amueblados", sino conocer la historia de tu país, repito CONOCER.

Runfas -

Mola no se merece una calle en Santander sencillamente porque no es nadie en la historia de Santander, ni es santanderino. No sé que coño pinta ese nombre en Santander y cualquier cerebro mínimamente amueblado debería rechazar ese nombre en la ciudad.

César -

Ya se sabe que los peperos han sido siempre los continuadores de las acciones macabras y vergonzosas de los socialistas. No tienen personalidad propia, y lo que es peor, no tienen "huevos" para ser ellos mismos, son unas marionetas cobardes en manos de la izquierda española.
Enhorabuena por el artículo y gracias

julian fdez fdez -

Solo quiero decirle señor alcalde, que es Vd un insensato, ademas de haber quitado la estatua de Franco, ahora al cabo de tropecientos años, quiere quita la calle a uno de sus hombres más insignes como es el General Mola.
Voy a poner un extracto de un escrito publicado en el EVENING STANDAR, el 1-3-96, de A.N.Wilson.
Franco es el padre de la Europa moderna. Sin él, España se hubiera pasado al comunismo, y con toda probabilidad Francia e Italia, la hubieran seguido.Stalin hubiera gobernado desde Siberia hasta Barcelona, desde Palermo hasta Stettin. Si hay que adoptar una moneda única europea, seria mejor renunciar al aburrido nombre de euro, y llamarla franco, en homenaje al hombre que hizo posible una Europa capitlista.Sin Franco, la economia de Europa Occidental, tendría un nivel similar al de Rusia."
Tanto el comunismo como el socialismo y como los regionalismos, y demás grupos izquierdosos deberían estar ILEGALIZADOS.

Alberto -

Gracias por este escrito,verdadera vergüenza tenían que sentir cientos de votantes del muy neoliberal PP,esos que aún creen (yo ya gracias a Dios no)que votan a la "derecha",que no hace mucho cantaban el Cara al Sol y hoy se han vendido al nuevo Satán el vil mercado vende patrias, y como guinda van retirando monumentos y calles de Héroes Españoles. Me gustaría escuchar ahora a algun familiar del señor Alcalde,a ver como defiende esta traición.gracias leer su página me da esperanza de nuevo,gracias de veras.

santiago sanromá -

Excelente comentario que deberian de leer todos los cretinos y cobardes del PP , y los simplones de ciudadanos que les votan