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Falange Montañesa

LA FIESTA DEL TRILE

LA FIESTA DEL TRILE

Ha sido una de las fotos del día. No tiene desperdicio se la mire por dende se la mire. Desde Cándido, que en esta instantánea quedó fuera del encuadre hasta el mismo "obrero" Zapatero se refleja ese ambiente fabril tan del gusto socialista. Caras arrugadas y ennegrecidas por el trabajo agotador, juventudes entregadas prematuramente y que se esconden tras las arrugas que la dura vida del minero va provocando en los rostros proletarios de quien sólo sabe trabajar de sol a sol.

La pantomima socialista de Rodiezmo ha superado un año más de historia, historia cada vez más cutre, menos real y más bochornosa. Los que van a redimir a los trabajadores se presentan, pañuelo rojo al cuello, qué tiempos aquellos de la milicianada, aunque éstos sólo parezcan comedores de tortilla de excursión de fin de semana. Si no fuera porque en Rodiezmo ya no hay mineros y en su ayuntamiento gana la derecha, con un alcalde cuyo éxito radica, según él, en hacer lo contrario de lo que dice Zapatero, tendría su aquél la pantomima, pero entre ésto y que la función no da más de sí, por reiterativa, quizá los padres de la patria socialistas debieran ir pensando en echar el telón a actos, como éste, que rayan en lo bufonesco.

Ahí está Guerra, sí, Guerra, de los Guerra de toda la vida, haciendo los mismos chistes que hace 25 años y hablando de chorizos, sí señores sí, de chorizos; él, de la familia Guerra, del clan Guerra, el hermano de Juan y el Antonio entre otros. Claro que el nivel del auditorio es el que es y en vez de correrle a gorrazos por caradura le aplauden. No se descarta que en próximos años aparezca con pañuelo y gorro de cascabeles para dar un poco de sensación de novedad. Por lo demás presentar, en lo que se supone que es un acto de trabajadores, al creso Cándido Méndez, acompañado de Pajín y Bibi es como para abrirse las venas con una vela; y si rematamos el cuadro con el felón de Zapo vestido de virginal camisa blanca de mi esperanza, y no ocurre nada, es que definitivamente el trabajador español es tonto de baba, sí, TONTO DE BABA, si le ríe la gracia a cuatro chiquilicuatres que no tienen cotizados un año entre todos a la Seguridad Social fuera de los cargos políticos que ostentan por obra y gracia del funcionariado de partido.

Bibi y Leire cantando La Internacional, pecho henchido, mirada a lo alto, firme ademán de quien ve pasar ante sí una vida plagada de sufrimientos y vejaciones es con mucho lo más destacable de esta comedia. Y el "pueblo trabajador", abajo, rompiéndose las manos a aplaudir. Y porqué no, al fin y al cabo no tienen más que lo que se merecen.

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